Han pasado cinco años
desde el último ataque. Aguantamos en nuestras posiciones, no cedimos ni un
paso. Superamos su invasión. Y pagamos, con creces. La esperanza quebró, las
vidas de muchos quedaron destrozadas. Ahora, parece que hay prepararse de
nuevo. Han sido cinco años de reconstrucción, cinco años de silencio. Han
vuelto de nuevo a por nosotros. El sonido de la guerra retorna a nuestras
tierras, como el viento de una tormenta. Y, esta vez, estoy asustado... podemos
perderlo todo.
miércoles, 23 de abril de 2014
lunes, 24 de febrero de 2014
Un nuevo amigo
Hace unos años, en un pequeño pueblo del estado de Nevada (EE.UU.), había un adolescente,
llamado Sam Henderson. Era un chico normal, salvo por el hecho de que sufría
abuso escolar en su instituto. Sam era tímido, callado, tranquilo, inteligente
y un friki. No tenía amigos de verdad.
Un día,
después de clase, Sam estaba volviendo a casa, cuando tres de sus compañeros de
clase aparecieron de un patio trasero de una casa. Eran sus abusones: Bruce
Carter y sus secuaces, Jenkins y Larry.
Al parecer,
estaban esperando a Sam para pegarle una paliza. Intentó salir corriendo; sin
embargo, Jenkins y Larry le atraparon. Mientras le agarraban, Bruce empezó a
pegar puñetazos en la tripa de Sam.
Cuando los
abusones terminaron, metieron a Sam en un contenedor de basura. Aunque no
estaba inconsciente, se encontraba débil y dolorido.
Sam, con
lágrimas en los ojos, intentó abrir la tapa del contenedor. Cuando consiguió
salir, se dio cuenta de que no estaba en su pueblo. Miró alrededor. Sólo se
veían árboles y rocas. El aparente bosque estaba bastante oscuro.
De repente,
un espectro salió tras un árbol.
—¿Qué...
Quién eres? —preguntó Sam asustado.
—Hola,
humano —dijo el fantasma—. ¿Qué estás haciendo aquí?
—No lo sé
—respondió Sam—. No tengo ni idea de cómo he llegado aquí.
—Ya veo
—dijo el fantasma.
—¿Dónde
estoy? —preguntó Sam al fantasma—. ¿Qué es este lugar?
—No estás en
tu mundo —respondió el fantasma—. No puedes permanecer aquí durante mucho
tiempo, a no ser que quieras convertirte en algo como yo.
—¿Qué puedo
hacer? —preguntó Sam asustado ante semejante afirmación.
—Sígueme
—respondió el fantasma—. Conozco el sitio donde podrás volver a tu mundo.
Sam le
obedeció.
Caminaron a
través del bosque hasta llegar a una explanada. Había un hoyo en el medio.
—Mira al
hoyo que hay en el suelo —dijo el fantasma a Sam.
Sam lo miró.
El agujero era enorme, no pudo distinguir el fondo a causa de lo oscuro que
estaba.
—Ésta es la
forma de regresar a tu mundo —dijo el fantasma.
—¿Quieres
que me tire a dentro del hoyo? —preguntó Sam sorprendido.
—No
—respondió el fantasma—. Los que tienes que hacer es cruzarlo usando esa cuerda
como puente.
—Pero, ¡es
una locura!
—Tienes que
creer en ti mismo. Puedes hacerlo.
Sam cerró
sus ojos y empezó a andar.
El fantasma
le animó: —¡Vamos, Sam! ¡Puedes lograrlo!
Cuando Sam
se encontraba a mitad de camino, la cuerda se rompió.
—¡No! —gritó
Sam.
Cayó sin
remedio. La oscuridad le rodeó.
A
continuación, empezó a sentir dolor en su estómago. Gimió por ello y se dio
cuenta de que estaba de vuelta en el contenedor de basura.
Sam lo abrió
y salió fuera.
Los abusones
aún seguían cerca de ahí. Estaban riendo y charlando.
—¡Eh, Bruce!
—gritó Larry—. Sam quiere más.
—¡Jajaja!
—rió Bruce—. Eres demasiado tonto, Sam.
—¡Vamos a
por él! —gritó Jenkins.
—¡No!
—espetó Bruce—. Él es mío, sólo mío.
Jenkins y
Larry permanecieron quietos, mientras Bruce se aproximaba a Sam.
De repente,
una luz blanca cegó a todo el mundo. Cuando cesó, Bruce empezó a hablar.
—Sam —empezó
Bruce—, quisiera disculparme por mi comportamiento. Lo siento, compañero.
—¡Qué!
—gritaron Jenkins y Larry.
—Callos
vosotros dos —dijo Bruce—. Siempre estáis conmigo porque soy más grande y
fuerte que vosotros dos juntos.
—Pero,
Bruce, somos tus amigos —dijo Larry.
—Sí, Sam es
un perdedor —añadió Jenkins.
—No,
vosotros sí que soy unos perdederos y las personas más estúpidas que he
conocido —sentenció Bruce.
—Bruce,
¿entonces no quieres pegarme? —preguntó desconcertado Sam.
—No, tu
ahora eres mi amigo —respondió Bruce. Entonces, miró a Jenkins y a Larry—. Si
tocáis alguna a vez a Sam, os mataré, ¿entendido?
Asintieron
con la cabeza.
Bruce puso
su mano sobre el hombro de Sam.
—A partir de
ahora, te protegeré, amigo —dijo Bruce.
Sam le miró
a los ojos, aún sin creérselo. Al instante, lo comprendió todo.
—Después de
todo, tú me salvaste de aquel maldito lugar —le susurró el fantasma con su
nuevo cuerpo.
Notas:
Este relato corto fue escrito por Borja Fernández Retuerto, en colaboración con Almudena Rodríguez Valencia y Gema Sánchez-Román Jiménez, corregido por la profesora Clara Álvarez para la clase de inglés.
Si desea leer el relato en inglés, por favor, haga click en este enlace:
(If you
want to read the English version, please, click this link)
http://csim-tellmemore.blogspot.com.es/2014/02/stories-written-by-students-new-friend.htmlsábado, 22 de febrero de 2014
Un futuro sombrío
Bienvenido
al futuro. El mundo tal y como lo conocías ya no existe. Ha sido devastado. Los
humanos que quedan son una ínfima parte de lo que eran antaño. Las ciudades
están destruidas. Fuera de ellas, sólo hay vastos desiertos de cenizas y polvo.
Los antiguos bosques no son más que negras malezas densas e inaccesibles.
Aunque nadie sabe muy bien qué los habitan, aparte de la radiación que baña
toda la superficie terrestre.
La
civilización ha desaparecido. Ahora, los mitos y leyendas se mezclan con la
verdadera historia, con el grandioso pasado de la humanidad.
Han
pasado muchos años desde que el último avión surcara los cielos. Las antiguas
vías de tren están oxidadas y son intransitables, al igual que las quebradas
carreteras. Vehículos abandonados se amontonan en las calles. Si sintonizaras
la radio, no oirías nada, salvo un ruido estático.
La Era de la Humanidad ha terminado.
Ya no es ella quien domina el mundo.
Pero
los supervivientes se niegan a reconocerlo. Los supervivientes se esconden en
las cuevas de las montañas, en grutas, cuevas, subterráneos, metros y, los más
afortunados, en refugios nucleares. La superficie es peligrosa y nociva para la
vida humana. Sólo bajo tierra, donde la radiación no penetró lo suficiente,
pueden subsistir precariamente.
No
obstante, éste es un mundo sin mañana. No hay sueños, ni proyectos ni
esperanzas. Los instintos predominan sobre los sentimientos. Hay que
sobrevivir, cueste lo que cueste.
¿Crees
que lo conseguirás? O, ¿prefieres cambiar de futuro? Si deseas otro, selecciónalo
en las opciones de la Historia
de la Humanidad. Recuerda que, debes escoger sabiamente, puesto que ése será
el mundo donde pasarás el resto de tu vida, la tuya y la de los demás. La
elección está en tus manos.
>
Opción seleccionada #33.
>
¿Continuar?
>
. . .
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)