jueves, 23 de febrero de 2012

Tipos de verdades:

Desvelamiento: Se considera una propiedad del ser, de la realidad, la propiedad de descubrirse, de desnudarse, ante la razón del ser humano. La verdad se descubre mediante el esfuerzo de la razón humana. Se expresa por medio del lenguaje. Consiste en ir descubriendo capas hasta llegar a la verdad, que es lo más profundo. Es una definición de verdad absoluta. Es usada por los antiguos griegos.

Escepticismo: Consiste en la negación de la posibilidad de llegar a una verdad definitiva. Es la única postura coherente la de aquél que suspende el juicio ante cualquier cuestión. Nadie puede conocer la verdad, por lo tanto, o la verdad no existe, o, si existe, no puede ser conocida.

Relativismo: No se puede llegar a una verdad absoluta, pues la verdad depende de las perspectivas por las que las personas las ven, y son válidas; por tanto, no hay una verdad absoluta. El ser humano necesita “muletas” (verdades) que acepta para poder “andar” (sobrevivir). «Nada es verdad ni es mentira, todo es del color con que se mira». No es posible el diálogo entre los relativistas.

Verdad de perspectivas. PERSPECTIVISMO: Cada uno da partes de algo para complementarlo, no necesitan llegar a un acuerdo. La verdad es revisable. Se va enriqueciendo esa verdad. Se va avanzando hacia la verdad. Es una búsqueda de la verdad. Esta verdad es defendida por Ortega y Gasset.

La verdad como evidencia: Esta verdad se nos impone. Es una verdad a la que llegamos al instante, no necesitamos usar la inteligencia ni la razón para llegar a ella. Es una verdad indiscutible. Sirven de base para llegar a otras verdades más difíciles de alcanzar.

Verdad lógica: Es una deducción (sacar una conclusión de dos o más ideas). Esta verdad no quiere llevarnos a una verdad absoluta, sino decir que esta cosa es cierta y esta otra no.

Verdad  matemática: Esta verdad parte de axiomas (un enunciado que se admite como verdadero), y con ellos se llegará a una conclusión. Se pretende/quiere llegar a una coherencia (ausencia de contradicción).

Verdad de cajón. TAUTOLOGÍA: El predicado no aporta información al sujeto, éste ya ha dicho todo. Sus enunciados son necesariamente obligatorios (que se cumplen).

Verdad como correspondencia con los hechos: Se basa en la adecuación de la realidad con el lenguaje empleado. Este tipo de verdad se emplea en la ciencia. Es una verdad objetiva (nos dice cómo son los objetos). Es un tipo de verdad que se va, siempre, mejorando; es decir, hay una verdad absoluta y no se puede llegar a ella. Se puede autocorregir. Acepta críticas para “poder llegar” a una verdad absoluta. Es una verdad empírica (se apoya en la experiencia). La defiende Aristóteles.

Verdad como correspondencia con nuestras representaciones: Ninguno de nosotros puede llegar a la verdad objetiva. Para uno de un lugar unas cosas son de una manera y, para otro de otro lugar esas mismas cosas son de una manera diferente. Depende de la cultura y del lugar de nacimiento.

Verdad como intersubjetividad o del diálogo: La verdad se entendería más bien como acuerdos a los que los hablantes de una comunidad llegan después de haber discutido las propuestas por todos los que tenían algo que decir. Esos acuerdos, en donde han participado todos, serían siempre provisionales y revisables, siempre susceptibles de ser puestos en duda. Para ello hace falta el diálogo. Se puede llegar a una verdad, pero no es absoluta, ya que se va mejorando. Se usa en la política.

 
Aclaraciones:
Este texto fue un resumen sobre el tema de la verdad para una actividad de la asignatura de Filosofía de Bachillerato.  El resultado es el que acabáis de leer.

jueves, 5 de enero de 2012

Esperando un nuevo día

Antes, me costaba mucho levantarme por las mañanas. Siempre tenía que buscar una nueva razón por la que mereciese la pena despertarse. Por desgracia, la encontraba. No era personal. Pensaba en los demás, en qué harían si desapareciese. Veía que, tal vez, estarían mejor sin mí. El mundo que contemplaba era poco alentador. No merecía la pena seguir luchando. No estaba hecho para este mundo. Tenía dos opciones: quitarme de en medio u ocultar lo que sentía. De ser así, ¿sería bueno o malo? Depende del punto de vista. Pero yo lo veía todo oscuro, como si un manto de oscuridad me envolviese. Intentaba hacer ver a los demás que todo iba bien, pero no era así. Lo que hacía era proyectar sentimientos de preocupación hacia mis allegados. Ellos se preocupaban por mí. Pero, ¿por que lo hacían? ¿Cuáles eran sus motivos para querer animarme? Ellos tenían sus problemas propios y yo no hacía más que incordiarles con los míos. Aun así, seguían ahí, a mi lado. Me hicieron ver que no tenía porqué preocuparme. Las nubes negras de la tormenta de la desperación y la angustia se disiparon. Se apareció ante mí un cielo despejado y soleado. Por fin veía el camino con claridad. En él estaba la causa principal de mi nuevo y mejorado estado de ánimo. Encontré la felicidad en ella. Ahora, estaré deseoso de que llegue un nuevo día, para poder estar junto a ella.

Nota: Este texto lo escribí a principios de Diciembre de 2011. Sin embargo, hasta ahora no he podido publicarlo en mi blog.

viernes, 26 de agosto de 2011

Nuestro futuro (ensayo filosófico)

Es imposible saber si será hoy tu final... Nadie sabe lo que nos guarda el futuro, porque somos nosotros quienes hacemos nuestra historia, no hay destino, no estamos predestinados, el futuro no está preestablecido. Nosotros somos quienes tomamos nuestras propias decisiones y no un "ser" supremo, que (tal vez) no exista, siendo éste un algo que (según algunos) ya tiene un plan maestro para todos nosotros.
¿Tonterías? Posiblemente, nadie se haya dado cuenta de que nuestra sociedad haya evolucionado; es decir, haya experimentado diversos cambios (por suerte o por desgracia) gracias a ciertas personas o hechos concretos a lo largo de la historia. Éstos han hecho que nosotros nos encontremos en esta situación, la cual puede ser buena o mala dependiendo de cómo se miren las cosas. Pero esto no es solamente aquí, sino en todas partes. Nadie se encontrará a salvo de las opiniones ajenas mientras sigamos actuando tal y como lo llevamos haciendo durante siglos.
Debemos luchar por nuestros derechos, tenemos que defendernos, si no lo hacemos nosotros mismos, ¿quién lo hará?
A lo mejor merecemos lo que nos está pasando. En la propia naturaleza del ser humano se encuentra la autodestrucción, a la que sí estamos predestinados (como nos ha demostrado la propia historia) desde que existimos.
Somos unos seres terribles que están destruyendo su único hogar, a lo cual, sólo unos pocos se atreven a hacer algo para evitarlo. Los demás siguen igual que siempre.
Nuestro futuro parece incierto.


Aclaraciones:
Este texto fue un comentario reflexivo que escribí el día 10 de junio de 2007. Según creo recordar fue para alguna actividad de la asignatura de Filosofía de Bachillerato. El tema era sobre el futuro del ser humano. El resultado es el que acabáis de leer.