Hacía más frío que de costumbre en esta
época del año, así que me arropé hasta el cuello. Enseguida me dormí. El
cansancio acumulado de días atrás pudo conmigo.
martes, 3 de noviembre de 2015
Hace frío para dormir solo
Era de noche, la luna llena estaba en
lo alto del cielo. Me había despertado por algún ruido de la calle. Tras
cerciorarme que estaba ahí fuera todo tranquilo al mirar por la ventana, me
volví a acostar.
viernes, 25 de septiembre de 2015
Dejando mi huella
La inmortalidad del ser humano es, de momento, imposible. Sólo la Historia recuerda a los grandes hombres y mujeres de distintas épocas, destacando por sus proezas y marcando puntos de inflexión en la cronología de nuestro mundo. No obstante, todos tienen su pequeño hueco en la Historia; aunque sus acciones hayan sido inapreciables para la mayoría.
Realmente, y por mucho que nos pese, sólo un grupo de personas importantes permanecen imborrables en la memoria colectiva de los hombres. Los demás nos desvaneceremos, perdidos a través del tiempo.
Sin embargo, con sólo una acción, puedo dejar una huella en ella. Grabada en su corazón, para siempre en su memoria. Con ello me basta.

Su mundo da un vuelco cada vez que hago acto de presencia. Es de tal magnitud mi marca, que en ocasiones me preocupa que pueda llegar a ser demasiado profunda y consecuentemente dolorosa en ocasiones. Por fortuna, los hechos acaecidos hasta el momento refutan mis temores.
Una afectuosa huella imborrable le he dejado en su interior.
Ojalá mi recuerdo nunca desaparezca de su ser.
Realmente, y por mucho que nos pese, sólo un grupo de personas importantes permanecen imborrables en la memoria colectiva de los hombres. Los demás nos desvaneceremos, perdidos a través del tiempo.
Sin embargo, con sólo una acción, puedo dejar una huella en ella. Grabada en su corazón, para siempre en su memoria. Con ello me basta.

Su mundo da un vuelco cada vez que hago acto de presencia. Es de tal magnitud mi marca, que en ocasiones me preocupa que pueda llegar a ser demasiado profunda y consecuentemente dolorosa en ocasiones. Por fortuna, los hechos acaecidos hasta el momento refutan mis temores.
Una afectuosa huella imborrable le he dejado en su interior.
Ojalá mi recuerdo nunca desaparezca de su ser.
lunes, 27 de abril de 2015
Los últimos de su especie
El viento mecía las ramas de los árboles a mi alrededor. Traía consigo el olor a humedad. Pronto empezaría a llover. Las grises nubes cubrieron el azul del cielo; mientras, el sol se estaba ocultando por el horizonte. Debía avisar al resto de la manada para resguardarnos de la tormenta que se avecinaba.
Mientras corría por la espesura del bosque, me crucé con Grey-Tail, estaba nervioso al lado de un árbol medio caído. Al parecer había olido el rastro de algún animal.
Mientras corría por la espesura del bosque, me crucé con Grey-Tail, estaba nervioso al lado de un árbol medio caído. Al parecer había olido el rastro de algún animal.
—¿Qué
haces aquí, hermanito? —me preguntó al verme.
—Hay
que avisar al resto —contesté—. Se avecina una tormenta.
—Ya
lo sé, Black-Shadow—replicó. Apuntó con el hocico al tronco—. Pero me entretuve
con una rata. Se ha metido dentro del tronco y no consigo sacarla.
—Déjala
ahí. Debemos guarecernos enseguida.
—De
acuerdo —refunfuñó.
Corrimos
a través de los árboles y matorrales. Nos encontramos a nuestra hermana
pequeña, White-Paws, y a Madre por el camino. Ya habían alertado a la manada de
la tormenta y se habían dirigido a Las Ruinas.
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